x

Hormonas: la energía del deseo sexual

libido

Libido viene directamente del latín y fue popularizada por el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, definiéndola como una pulsión o energía psíquica del instinto sexual y sus manifestaciones conductuales. Freud aseguró que las pulsiones libidinales pueden entrar en conflicto con las convenciones del comportamiento civilizado, que se representa en la psique como en el superyó. Tenemos la mezcla de los impulsos bioquímicos del deseo y un superego que mantiene a raya para cumplir con las convenciones sociales.

La libido seria, en palabras simples, la energía del deseo sexual.

Para que el cerebro funcione necesita intercomunicarse con armonía, y lo logra gracias a las transmisiones nerviosas, el cerebro está dividido en cuatro lóbulos. En cada ventrículo fluye el líquido cerebroespinal. El hipotálamo es la cabina de mando del cerebro, controla las hormonas sexuales y por lo tanto la libido. Abajo se encuentra la substancia negra (Locus Niger), que es una porción heterogénea del mesencéfalo, y un elemento importante del sistema de ganglios basales, esté equivale al motor que manda señales sin detenerse. Todo lo que sucede en ese laboratorio se convierte en acción, desde mover un dedo, correr en señal de alerta, alegrarse cuando algo bueno nos sucede o producir químicos que nos hagan dormir.

El cerebro está lleno de neuronas, células nerviosas tienen muchos bracitos cortos y uno más grande, el axón, la labor de cada una de estas células es recibir estímulos en sus dendritas para convertir estímulos en mensajes. Las neuronas se unen por espacios microscópicos llamados sinapsis, simplemente  ahí se procesa y se intercomunica lo que se entrena a su cerebro, sin embargo la sinapsis no sería nada sin los neurotransmisores, que son sustancias químicas que fluyen a través del espacio sináptico levando información. Existen docenas de neurotransmisores, unos que provocan que la información fluya, otros que se detenga. Los fundamentos para excitar o inhibir los circuitos del deseo y la atracción sexual trabajan entre el hipotálamo, la substancia negra y el cuerpo estriado del cerebro. Entre los neurotransmisores que se encargan de excitarnos se encuentran la dopamina o acetilcolina, por otro lado las que mandan señal de que ya se terminó toda la acción son serotonina y la noradrenalina. Si las hormonas circulan adecuadamente, el sistema de excitación e inhibición funciona adecuadamente.

La estimulación electrocardiográfica del cerebro ha demostrado que el hipotálamo juega un papel esencial en las funciones que producen sensaciones de hambre, sed, ira, ansiedad, miedo, regulación de la temperatura corporal, placer e excitación, y que es un actor principal en la liberación de los neurotransmisores del cerebro que a su vez controlan las hormonas de la libido. La libido no es solamente la pulsión sexual, está relacionada  con la energía mental indeterminada que impulsa el desarrollo de cada ser humano (psiquiatra Karl Gustav Jung).

Lydia Cacho. (2014). Las hormonas y las emociones: Libido . En sexo y amor en tiempos de crisis (69-73). México: Grijalbo.

(Visited 144 times, 1 visits today)
Ana Fudali

Ana Fudali

Ana Fudali, nutrióloga de profesión, amante de la ecología y el arte moderno. Fomentando la educación sexual.

Hazlo.mx. Sexualidad, pareja y salud located at México CDMX , México CDMX, CDMX . Reviewed by 77 customers rated: 1 / 5